La Comunicación, una Herramienta ante el Conflicto

La comunicación es el medio por el cual logramos transmitir un mensaje específico, el cual refleja nuestros pensamientos, sentimientos y necesidades, a una o varias personas. En este proceso es fundamental identificar el código, que se refiere al lenguaje verbal o no verbal, y la retroalimentación, que nos permite interactuar entre quienes nos comunicamos. Visto desde este punto técnico, el proceso de comunicación es muy sencillo, aunque en realidad, en el día a día, la comunicación equivocada es la principal causa de que existan una infinidad de conflictos.

Por lo anterior, revisamos que un error básico en la comunicación es la falta de coincidencia entre la comunicación verbal y no verbal, generando malos entendidos en el mensaje. Por ello existe una comunicación negativa, totalmente incongruente, ya que podemos estar pensando y sintiendo algo, pero por factores externos —como evitar conflictos, no lastimar a la otra persona o prolongar la resolución de situaciones— omitimos el mensaje real que quisiéramos transmitir, y esto definitivamente es un generador de conflictos.

Una parte importante de este proceso de comunicación es nuestra personalidad, es decir, los comportamientos que asumimos frente a una conversación. Encontramos interlocutores con comportamientos pasivos, que evitan expresar a toda costa sus pensamientos y emociones con la finalidad de evitar la confrontación; o, en el extremo opuesto, personas con comportamientos agresivos, que construyen sus propios monólogos, sin escuchar a su interlocutor ni permitirle opinar. Son imperativos, y su lenguaje verbal y corporal es propenso a los insultos y faltas de respeto.

El ideal de la comunicación es ser asertivos. Una persona asertiva es quien es congruente entre lo que piensa, siente y expresa, tanto verbal como corporalmente, dentro de un marco de respeto y de escucha activa. La comunicación asertiva debe ser una herramienta en la que las personas deberíamos trabajar. Muchas veces no logramos dimensionar el impacto de nuestras palabras, ya que pueden dañar o impulsar y beneficiar. Hemos perdido la habilidad de reflexionar antes de expresarnos y permitimos que nuestras emociones, sentimientos, deseos o necesidades hablen por nosotros. La comunicación es natural, pero la reflexión y la conciencia no lo son; estas se deben educar y trabajar.

Por ello, debería ser una responsabilidad diaria comunicarnos de forma asertiva e incluso afectiva, ya que cuando tratas a los demás con el mismo respeto, afecto y tolerancia que deseas recibir, difícilmente caerás en situaciones de juicio o desaprobación. Tu interlocutor podrá sentirse valorado, respetado y escuchado. La afectividad no se trata solo de palabras cariñosas, sino de respeto, escucha activa, empatía, tolerancia y tacto al expresarnos. La comunicación asertiva y afectiva nos brinda la seguridad de expresar lo que sentimos y pensamos de forma clara, objetiva y efectiva, logrando transmitir el mensaje real. Un problema frecuente es la espera constante de aprobación, lo que genera imposición y cierra el proceso de retroalimentación.

Ser congruentes y sinceros con nosotros mismos ya es difícil; hacerlo con otros lo es aún más. Por ello solemos transformar lo que sentimos o pensamos, buscando la aprobación de personas importantes y evitando conflictos, lo que provoca que la comunicación se distorsione y no se genere un diálogo real y productivo. Dos puntos clave en la comunicación son que el interlocutor escuche realmente y no solo interprete según sus necesidades, ya que todo mensaje puede distorsionarse y generar malos entendidos.

Es común escuchar que solo atendemos lo que nos conviene, y esta frase es verdadera. El bloqueo emocional al escuchar impide la retroalimentación, provocando que el interlocutor interprete y transforme las palabras según sus propias necesidades. Este es uno de los retos principales al resolver conflictos.

Existen factores que interrumpen el proceso de comunicación y hacen que un conflicto escale rápidamente. Por ello es fundamental educarnos en una comunicación adecuada y convertirla en una herramienta natural para el diálogo, la resolución de conflictos y la construcción de relaciones basadas en respeto, congruencia, efectividad y afectividad.

Esta es una tarea compleja, pero no imposible. Más adelante analizaremos cómo lograrlo y exploraremos otros aspectos de la comunicación en la vida diaria y en los medios alternativos de solución de conflictos. Por ahora, reflexiona sobre tu personalidad, tu forma de comunicarte, tu capacidad de escucha, si sueles interpretar, y si eres asertivo y afectivo. Te tomará pocos minutos y puede traer grandes beneficios.

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